Alfa apareció hace 2 años desorientada en la plaza de Sevilla la Nueva. Tenía glaucoma en un ojo y un comportamiento errático, pero tras unos días de cuidados vimos que saldría adelante.
La gata no podía volver a la calle, y tampoco era adoptable: había que cuidarle el ojo, y además no se adaptaba a una vivienda porque hacía pis y caca donde le parecía. Así que desde entonces vivió en el jardín y el porche de una parcela particular.
Era pequeña y gruñona, se dirigía a los sitios decidida con un andar particular, que recordaba a cómo deambulaba al principio. Nunca supimos si tenía algún problema neurológico concreto, pero estaba tranquila en su nuevo hogar.
Hace un año empezó a adelgazar, y le diagnosticaron un problema renal grave. Empeoró hace unas semanas, la hospitalizamos pero no mejoró, y ayer hubo que eutanasiarla.
Alfa era una gatita muy graciosa, que tenía un destino difícil como el de muchos otros gatos callejeros enfermos que no pueden ser adoptados. Deberían ir a refugios o santuarios, y en ese caso habría que sufragar los gastos de estos animales necesitados. Es una situación que tenemos que resolver entre todos.
Muchas gracias a las veterinarias de la Clínica Veterinaria Anicura Estoril Villaviciosa de Odón que una vez más nos ayudaron con su saber hacer y su cariño hacia los animales.
Adiós, Alfa
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